Pagar el primer semestre de universidad de un hijo es un momento de orgullo familiar. Pero, ¿qué pasa cuando, a los cuatro meses, te dice: “Esto no es lo mío”? Ese orgullo se convierte rápidamente en una frustración y en una pérdida millonaria.
La matemática del riesgo educativo
En Colombia, cerca del 45% de los jóvenes abandonan su carrera. Cuando esto sucede, no solo se pierde el tiempo del estudiante. Son millones de pesos en matrículas, inscripciones, transportes, materiales y sostenimiento que literalmente se esfuman en el aire. Es un capital familiar malgastado que, en la mayoría de los casos, cuesta años recuperar.
Apostar todo ese dinero basándose en un test vocacional gratuito de internet o en la simple “intuición” de un adolescente abrumado por la presión, es un riesgo financiero extremo.
La póliza de seguro más económica: Ingeniería Vocacional
Aquí es donde entra en juego la matemática inteligente. En lugar de cruzar los dedos y esperar que tu hijo haya acertado al azar, puedes asegurar esa inversión educativa desde el día cero.
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